Fetos mañosos

Durante el embarazo, la madre y el embrión intercambian, vía la placenta, nutrientes y gases como el oxígeno y el dióxido de carbono. Lo que se sabe menos es que el embrión también transfiere a la madre parte de sus células y que éstas se conservan por años en su cuerpo (ver “Quimeras” en Cienciorama) influyendo en su salud. Amy M. Boddy, Angelo Fortunato y otros investigadores de la Universidad de California en San Francisco, estudiaron cómo esas células influyen de manera positiva y negativa en el organismo de la madre. Las células fetales son totipotentes (Ver Cienciorama: “El árbol de la vida desde una perspectiva científica”), es decir, se pueden diferenciar en todo tipo de células. Así, al migrar a las glándulas mamarias, se diferencian en células mamarias y logran manipular los tejidos maternos para la lactancia; hay experimentos que han demostrado que la acumulación de células fetales se traduce en una mayor cantidad de leche para el bebé. Que la madre tenga que producir mucha leche puede llegar a ser perjudicial para ella por lo que posee sus propios mecanismos de defensa. En experimentos realizados en ratones se observó que el sistema inmunológico materno elimina las células fetales, ante lo cual, en algunos casos, éstas aumentan su nivel de proliferación o provocan la destrucción de células del sistema inmunológico materno.
Sin embargo, entre las células maternas y fetales no todo es un eterno conflicto; se encontró que estas últimas tienen la capacidad de curar heridas pues gracias a que son totipotentes logran reemplazar a las células maternas dañadas. En un experimento con ratones se observó la migración activa de células fetales a un sitio lesionado; en humanos las células fetales han sido identificadas en la curación de las lesiones causadas por  la cesárea.
Por último, se demostró que las células del embrión tenían una fuerte presencia en el cerebro materno. Se sabe que el apego de la madre al hijo es muy importante para la supervivencia y el bienestar del bebé y que éste es provocado por hormonas maternas como la oxitocina y la prolactina. En los ratones se encontró que las células fetales son capaces de integrarse a los circuitos cerebrales maternos donde logran participar en el circuito neuronal y en la comunicación química y manipular así el apego de la madre.
Las células fetales parecen estar implicadas en forma muy compleja con el organismo materno. Futuras investigaciones permitirán entender mejor estas relaciones para poder adoptar métodos preventivos y tratamientos de enfermedades que afectan a las mujeres y principalmente a las madres primerizas.

Fuente: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/bies.201500059/epdf
Crédito Imagen: http://www.sciencesetavenir.fr/sante/grossesse/20150902.OBS5161/comment-les-cellules-f-tales-peuvent-modifier-la-sante-de-la-mere.html

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