¿Por qué debe de importarnos la extinción de los buitres?

Ruppell's Griffon Vulture - and African White-backed VultureExiste cada vez más presión sobre las 22 especies de buitres, únicos vertebrados en alimentarse exclusivamente de carroñas. El estudio de dos científicos de la Universidad de Koç en Estambul y de la Universidad de Utah en Estados Unidos, nos muestra la importancia de cambiar nuestra visión sobre este pájaro, símbolo de muerte y malos augurios. Y es que contrariamente a la mala percepción que tenemos de ellos, su papel en los ecosistemas es grande y sin embargo menospreciado.
Los buitres conforman el grupo de pájaros más amenazado del mundo con el 73% de sus especies en estado de vulnerabilidad y un 77% en franca disminución; esta penosa situación de los últimos años se debe a la utilización de venenos y medicamentos que han afectado al 88%. 
El envenenamiento en un principio se dio involuntariamente, ya que los buitres fueron expuestos a un medicamento anti-inflamatorio utilizado para tratar al ganado; los restos, abandonados al aire libre atraían grupos de buitres que tras el festín no volvían  a emprender el vuelo. Años más tarde, el envenenamiento se volvió intencional; los traficantes de animales tomaron la costumbre de cubrir de veneno los cadáveres que habían sido previamente despojados de sus valiosos cuernos o defensas, para evitar las nubes de buitres, clara señal para los guardianes de los parques naturales. En 2013 un sólo elefante envenenado logró acabar con la vida de 600 buitres.
En India, entre 1992 y 2003, las poblaciones de buitres disminuyeron en un 99% debido a envenenamientos voluntarios e intencionales. Pero la historia no se acaba ahí, y es que este fenómeno favoreció el incremento de otro tipo de carroñeros ocasionales como ratas, perros callejeros y cuervos. El número de perros llegó a alcanzar la astronómica cifra de 7 millones y contribuyó a una epidemia de rabia que mató a 48,000 personas.
Y es que, mientras los buitres tienen la capacidad de localizar y consumir rápidamente la carroña y evitar la difusión de enfermedades por no frecuentar a los humanos, los otros carroñeros que los suplantan, tienen  mucho más contacto con los humanos y se  vuelven vectores de enfermedades.
Por otro lado, los  buitres poseen un estómago de hierro, tan ácido que es capaz de matar a la mayoría de virus y bacterias que ingieren perfilándose como una barrera contra la propagación de ciertas enfermedades; su desaparición podría traducirse en una explosión de enfermedades. Si no logramos protegerlos ¿quién se ocupará del trabajo «sucio»?

Fuente: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006320716301264

Imagen: http://referentiel.nouvelobs.com/file/15116276.jpg

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